Fijar tu marco, gestionar los derechos de imagen y la censura de las redes, hacer que tus clientas se sientan cómodas: Audrey Gueton, fotógrafa boudoir desde 2014, comparte su experiencia para empezar con buen pie.

En resumen:

La fotografía boudoir es un excelente complemento para tu negocio, siempre que la trates como un servicio profesional en toda regla. Según Audrey Gueton:

• Nadie se convierte en fotógrafo boudoir de la noche a la mañana: tienes que querer fotografiar el cuerpo y conocer tus propios límites

• El marco se fija antes de la sesión, en una conversación previa sistemática con cada cliente

• Los derechos de imagen y la censura de las redes limitan lo que puedes enseñar: el boca a boca y la web generan la mayor parte de las ventas

• Contrato, presupuesto, factura: cuanto más estructurada está la sesión, más confianza sienten los clientes

En Francia, el boudoir sigue siendo una especialidad discreta, lejos del lugar que ocupa en Estados Unidos. Sin embargo, la demanda crece. En este episodio, Anthony Heukmes entrevista a Audrey Gueton, fotógrafa en Saint-Étienne, que practica el boudoir desde sus comienzos y hoy forma a otros fotógrafos.

Cuenta cómo construyó esta actividad y da consejos concretos a quienes quieran lanzarse.

¿Quién es Audrey Gueton?

Audrey Gueton (web en francés) es fotógrafa profesional desde 2014 y trabaja en Saint-Étienne (Loira, Francia). Cubre la llamada fotografía «social» (bodas, embarazo, bebés, familia, retrato) y, desde sus inicios, una especialidad menos habitual: la fotografía boudoir, que ella prefiere llamar retrato íntimo.

  • Una marca propia: su actividad boudoir tiene su propia identidad, KorZéaM, para mujeres y para parejas.
  • Una pionera en Francia: cuando empieza a formarse en 2013, casi no existe ningún recurso en francés. Busca sus referencias en Estados Unidos.
  • Una formadora: imparte formaciones para fotógrafos y en 2019 organizó encuentros entre fotógrafos especializados en retrato íntimo.

¿Qué es la fotografía boudoir?

El boudoir engloba enfoques muy distintos: lencería y glamour, posado, lifestyle, foto sensual, con o sin desnudo. Audrey empezó con el estilo glamour en lencería y luego evolucionó hacia un enfoque más sensual, incluso erótico, y hacia las parejas.

Su definición del retrato íntimo va más allá del desnudo:

«El retrato íntimo es fotografiar a personas en situaciones en las que nadie más las ve.»

Audrey Gueton

Para una pareja, puede ser un momento bajo la manta viendo una serie o un abrazo durante el desayuno: el fotógrafo se convierte en testigo de escenas de vida que nadie más ve.

El boudoir en Francia: un mercado que despierta

Audrey es realista: Francia no tiene el mercado de boudoir de Estados Unidos, donde está al mismo nivel que la boda o el nacimiento. Según ella, por dos motivos:

  • Al otro lado del Atlántico, la foto profesional tiene más valor, y mujeres de todas las edades se hacen fotos en cada etapa de su vida.
  • En Francia, hacerse fotos se ve enseguida como narcisismo. Poca gente tiene ya fotos suyas colgadas en casa, así que fotos desnudas…

Pero en seis años ha notado una evolución: más solicitudes y cada vez más fotógrafos que ofrecen sesiones sensuales, no necesariamente con desnudo.

Un complemento para tu negocio, sobre todo en invierno

Por lo general, el boudoir no basta para dedicarse solo a él. Pero es un muy buen complemento: Audrey lo desarrolló para variar sus sesiones y para llenar su temporada baja de invierno, cuando se acaban las bodas.

1. ¿Es la fotografía boudoir para ti?

Primer consejo de Audrey: probar antes de lanzarte y preguntarte con sinceridad por qué quieres hacerlo.

«No hay que hacerlo porque se lleve o porque lo haga el compañero. Hay que hacerlo porque nos inspira.»

Audrey Gueton

Fotografiar el cuerpo, entrar en la esfera de lo íntimo: algunos fotógrafos se sienten cómodos, otros no. Anthony cuenta que su mujer, también fotógrafa, vivió este tipo de sesiones con verdadero malestar. Audrey vivió lo mismo en sentido contrario: hizo newborn posing durante varios años aunque sentía que no iba con ella, antes de pasarse al lifestyle.

Para recordar: haz primero algunas sesiones con personas cercanas que se ofrezcan voluntarias. Si la sesión te incomoda, tu cliente lo notará.

2. Fijar un marco y conocer tus límites

Todo pasa por la comunicación, incluso antes de la sesión:

  • Una conversación previa sistemática: como mínimo una llamada, o incluso un café, con cada cliente. Cada uno expone sus límites y se ve «si hay química».
  • Límites que pueden evolucionar: durante años, Audrey solo fotografiaba a mujeres solas. Hoy ofrece sesiones de pareja, con todavía más precaución.
  • Una comunicación coherente: lo que enseñas atrae a clientes que se parecen a ti. Al mostrar glamour en lencería, Audrey atraía a clientas que buscaban exactamente eso.
  • Escuchar tu instinto: en cuanto salta una alarma interior, explica que no es la fotógrafa adecuada para esa sesión y recomienda a otro compañero o compañera.

3. Formarte y ponerte delante de la cámara

Los recursos en francés siguen siendo escasos, pero van creciendo: formaciones online, talleres, encuentros entre fotógrafos. La propia Audrey forma a fotógrafos en retrato íntimo.

En el fondo, no hay magia: las bases son las mismas que para cualquier retrato (luz, dirección, composición), con la dimensión íntima como añadido.

El mejor ejercicio: que te fotografíen a ti

Su consejo más potente para progresar: ponerte delante de la cámara de un compañero. Desde que lo hizo, dirige mucho más sus sesiones, porque entiende desde dentro lo que siente la persona fotografiada.

4. ¿Una o dos identidades de comunicación?

Es una de las grandes preguntas de los fotógrafos boudoir: ¿hacen falta dos webs y dos cuentas de Instagram?

Audrey ha probado ambas opciones. Eligió separar: publicar un retrato de bebé, una boda y luego un retrato íntimo muy desnudo en la misma cuenta no le parecía coherente, más aún cuando fotografía a muchas familias. De ahí su marca KorZéaM.

Otros fotógrafos triunfan con una sola identidad, creando un hilo conductor en torno a la pareja, el embarazo o el cuerpo de las mujeres. No hay una verdad absoluta, solo una exigencia: que la comunicación sea coherente.

5. Derechos de imagen: enseñar sin traicionar la confianza

La regla de Audrey es estricta: sin un consentimiento explícito, no publica, ni siquiera una foto en la que la persona no se reconoce.

«Confiaron en mí para abrirme las puertas de su círculo. No voy a difundir fotos que no quieren ver publicadas.»

Audrey Gueton

Resultado: solo obtiene los derechos de publicación en aproximadamente una de cada diez sesiones. Eso no le impide vender, ya que entre el 80 y el 90 % de sus clientes de boudoir llegan por el boca a boca.

Pero reconoce que durante mucho tiempo se autocensuró. Hoy está renovando su web y su posicionamiento, y desde hace dos años habla abiertamente de sus sesiones de pareja, con una conclusión sencilla: «se vende lo que se enseña».

Para recordar: pide los derechos sobre una selección concreta de fotos anónimas y convierte tu web en tu escaparate principal.

6. Facebook, Instagram y la censura

El boudoir choca con las normas de moderación de las redes sociales:

  • El desnudo está muy regulado: basta un pezón visible para que retiren una publicación.
  • Las denuncias van mucho más allá: Audrey vio cómo denunciaban una foto de su cuenta habitual por un simple escote, y ya la han bloqueado temporalmente en Facebook.
  • La pérdida de visibilidad (shadowban) puede hacer invisibles tus publicaciones sin previo aviso.
  • La publicidad es el verdadero muro: mientras no pagas por promocionar, la moderación es flexible. En cuanto pagas por difundir, es mucho más estricta. Audrey tuvo que justificar retratos de ponentes que simplemente tenían los hombros al descubierto.

Consecuencia: no apuestes toda tu comunicación a las redes sociales. Diversifica los canales, usa imágenes más discretas para la publicidad y reserva las más atrevidas para tu web, donde tienes libertad.

7. Cómo hacer que tus clientes se sientan cómodos

Aunque alguien haya elegido una sesión boudoir, desnudarse delante de una cámara no tiene nada de fácil. El método de Audrey:

  • Prepararlo de antemano: la conversación previa permite hablar de los complejos de cada uno para adaptar la toma.
  • Dirigir al principio: los primeros minutos son los más difíciles; guía mucho y después deja que la sesión fluya.
  • El humor: sus sesiones son un momento divertido, «entre amigas» o en pareja. No es fototerapia. Este enfoque no le encaja a todo el mundo, y precisamente eso es lo que la distingue.
  • Pocos accesorios: no hace fotos de lencería. Basta con unas braguitas negras, porque lo que fotografía es a la persona.
  • «Ven como eres»: maquillaje habitual o sin maquillaje, y un retoque limitado a lo que no es permanente (un grano, sí; el cuerpo de la persona, no).

«El objetivo es que, cuando vean las fotos, piensen: anda, sí, esta soy yo.»

Audrey Gueton

Anthony lo subraya: esta experiencia vivida, tanto como la calidad de las fotos, es lo que diferencia a un fotógrafo. Debe notarse ya desde la web, para atraer a los clientes que se identifican con ella.

8. Cómo conseguir clientes de boudoir

¿Quiénes son los clientes?

La clientela de Audrey ha evolucionado con su estilo. Con el glamour en lencería, llegaba a mujeres de todas las edades. Desde que ofrece un enfoque más sensual y sesiones de pareja, sus clientes tienen sobre todo entre 30 y 50 años: mujeres de unos cuarenta y parejas que llevan mucho tiempo juntas. No es una clientela de Instagram.

Tu clientela actual es tu mejor fuente

Muchos de sus clientes de boudoir son antiguos clientes de familia, embarazo o boda, o invitados que conoció en una boda. Durante mucho tiempo no hablaba de ello, convencida de que ambas actividades no debían mezclarse. Hoy presenta el boudoir como una sesión más y enseña su trabajo: pasada la primera reacción divertida, la calidad de las imágenes cambia la mirada de la gente.

Anthony propone una idea concreta, sobre todo en temporada baja: después de hacer algunas sesiones, enviar una newsletter a tus antiguos clientes para presentarles esta nueva oferta.

9. Copias y álbumes: lo que piden los clientes

Sin estudio, Audrey no hace sesiones de visionado y no se considera muy buena vendedora. Sin embargo, con las copias que ofrece a través de su galería online, casi todos sus clientes de boudoir piden al menos una ampliación o un álbum:

  • las parejas suelen elegir un álbum;
  • las mujeres solas suelen preferir copias;
  • algunos novios regalan un álbum boudoir a su futuro cónyuge durante los preparativos de la boda;
  • algunas parejas cuelgan en su dormitorio una gran copia anónima: una foto íntima que nadie reconoce.

Las motivaciones se repiten a menudo: futuros padres que quieren un recuerdo de su pareja antes de la llegada del bebé, o padres desde hace años que quieren recordar que son pareja antes que padres. Y detrás de la excusa del regalo al cónyuge, muy a menudo está el deseo de darse un capricho a uno mismo.

Un servicio profesional como cualquier otro

Audrey defiende una idea: el boudoir debe estar tan bien estructurado como cualquier servicio fotográfico. Quiere acabar con el tópico del fotógrafo aficionado de dudosa reputación, y eso pasa por herramientas profesionales: presupuesto, contrato con derechos de imagen, factura, pago online.

Lo comprueba con sus clientes: recibir un presupuesto, firmar un contrato y pagar online a través de Fotostudio les da tranquilidad y marca la diferencia con experiencias anteriores menos serias.

«Da una imagen seria, todo queda bien atado.»

Audrey Gueton

Errores que debes evitar al empezar en la fotografía boudoir

Según la experiencia de Audrey Gueton:

✗ Lanzarte porque está de moda, sin sentirte cómodo con el cuerpo y lo íntimo.

✗ Hacer una sesión sin una conversación previa para fijar los límites de cada uno.

✗ Ignorar tu instinto cuando una solicitud no encaja contigo.

✗ Publicar sin consentimiento, aunque sean fotos anónimas.

✗ Apostarlo todo a Facebook e Instagram, y sobre todo a la publicidad de pago.

✗ Autocensurarte hasta el punto de no hablar nunca de tu oferta.

✗ Descuidar la parte administrativa: contrato, derechos de imagen, presupuesto y factura.

Preguntas frecuentes sobre la fotografía boudoir

¿Qué es una sesión de fotos boudoir?

Es una sesión de retrato íntimo y sensual, con o sin desnudo, para una mujer, un hombre o una pareja. Según el fotógrafo, puede ir desde el glamour en lencería hasta el lifestyle, pasando por imágenes más sensuales. Audrey Gueton la define como fotografiar momentos que nadie más ve.

¿Cómo ser fotógrafo boudoir?

Empieza por comprobar que este tipo de sesión te inspira, fotografiando a personas cercanas que se ofrezcan voluntarias. Fórmate (formaciones online, talleres, intercambios con compañeros), define tu estilo y tus límites, y después ponte tú delante de la cámara para entender lo que sienten tus clientes.

¿Se pueden publicar las fotos de una sesión boudoir?

Solo con el consentimiento por escrito del cliente, idealmente previsto en el contrato. Audrey Gueton nunca publica sin consentimiento, ni siquiera fotos anónimas, y solo obtiene los derechos en aproximadamente una de cada diez sesiones. El boca a boca genera la mayor parte de sus ventas.

¿Se puede hacer publicidad de fotografía boudoir en Facebook e Instagram?

Es complicado: el desnudo está muy regulado, las denuncias son frecuentes y la moderación de los anuncios es estricta, incluso con hombros al descubierto. Es mejor usar imágenes discretas para la publicidad, diversificar los canales y convertir tu web en tu verdadero escaparate.

¿Necesito una web o una cuenta de Instagram aparte para el boudoir?

No es obligatorio, pero suele ser más coherente si también fotografías familias y bebés. Audrey Gueton eligió una identidad independiente para su actividad boudoir. Otros fotógrafos triunfan con una sola identidad, siempre que su comunicación sea coherente.

¿Qué ponerse para una sesión de fotos boudoir?

Depende del estilo del fotógrafo. Audrey Gueton no hace fotos de lencería: basta con unas braguitas negras, y cada clienta viene con su maquillaje habitual. Lo que importa es la persona, no la ropa.

¿Quién se hace una sesión de fotos boudoir?

En el caso de Audrey Gueton, sobre todo mujeres y parejas de 30 a 50 años: futuros padres que quieren un recuerdo de su pareja, padres desde hace años, mujeres que quieren sentirse guapas, futuros novios que regalan un álbum a su pareja.

Descubre el trabajo de Audrey Gueton

Sus sesiones de familia, boda y retrato íntimo en Saint-Étienne, así como sus formaciones para fotógrafos, se pueden ver en su web (en francés): audreygueton.com.

Este artículo se basa en el episodio #009 del podcast de Fotostudio (en francés), grabado a finales de 2020. Las citas de Audrey Gueton están traducidas del francés. Los consejos que se comparten siguen siendo actuales.

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