Antigua profesora convertida en reconocida fotógrafa de maternidad, formadora e influencer, Emilie Zangarelli cuenta sin filtros cómo se reinventó: sus comienzos, su burnout, sus premios, su home studio y su forma de vender copias impresas.

En resumen:

Según Emilie Zangarelli, reinventarse como fotógrafo profesional depende menos de la técnica que de unas pocas decisiones clave:

• Empezar compaginando la fotografía con tu trabajo, con un marco legal desde la primera sesión pagada

• Fijar precios que remuneren tu tiempo, para no agotarte encadenando sesiones

• Apostar por la experiencia del cliente: es lo que genera el boca a boca, más que las fotos

• Dar forma física a las imágenes: copias impresas incluidas y sesión de visionado

Muchos fotógrafos vienen de una profesión totalmente distinta. Emilie Zangarelli era profesora. Hoy es fotógrafa especializada en maternidad y en fotografía acuática, forma a otros fotógrafos y es una de las caras más seguidas de la fotografía francófona.

En este episodio repasa con Anthony Heukmes cada etapa de su trayectoria, incluidas las menos gloriosas, y comparte lo que haría de otra manera.

¿Quién es Emilie Zangarelli?

Emilie Zangarelli (web en francés) es fotógrafa profesional desde 2013 y dirige el Studio Zangarelli, en Seine-et-Marne, cerca de París. Se ha especializado en dos ámbitos que le apasionan: la maternidad (embarazo, recién nacidos, bebés, familia) y la fotografía acuática.

  • Antigua profesora: en educación infantil, primaria y después secundaria, con una especialización en alumnos con discapacidad.
  • Formadora: enseña a otros fotógrafos fotografía de recién nacidos, de embarazo y acuática, en grupos reducidos en su estudio, en sesiones individuales o en línea.
  • Una voz con muchos seguidores: muy activa en redes sociales, es embajadora de marcas que ya utilizaba, como Sigma para los objetivos.

Para ella, enseñar y formar son oficios distintos del de fotógrafo: hacer buenas fotos no basta para saber enseñar a hacerlas. Su etapa como profesora le dio las bases de la pedagogía y, sobre todo, el reflejo de adaptarse a cada alumno.

1. De profesora a fotógrafa: cómo se reinventó

Como muchas fotógrafas de maternidad, todo empieza con su propio embarazo. Tras una sesión con una fotógrafa que la marca, intenta fotografiar ella misma a su hijo recién nacido… con un resultado que califica de catástrofe. Recurre entonces a una profesional, Magali Tinti, que le recomienda un libro sobre fotografía infantil y que se compre una cámara de verdad.

Tres meses entre la primera cámara y la empresa

Compra su cámara en agosto y en noviembre se da de alta como auto-entrepreneur (el régimen de microempresa francés, parecido a ser autónomo en España). No por ambición, sino por prudencia: en cuanto sus allegados le piden fotos, quiere facturar, trabajar dentro de la legalidad y estar asegurada. Durante esa etapa compagina la fotografía con su puesto de profesora a jornada completa.

El paso a jornada completa: una suma de circunstancias

El gran salto no fue un impulso. Con el nacimiento de su segundo hijo, no consigue el traslado a un centro cerca de casa: tendría que pasar tres horas al día en la carretera. Pide una excedencia de un año y se lanza a jornada completa, con la posibilidad de volver a la enseñanza pública.

«No habría tenido la audacia de decirme: venga, me lanzo a jornada completa con la fotografía».

Emilie Zangarelli

Para recordar: reinventarte como fotógrafo no tiene por qué ser un salto al vacío. Compaginar actividades, pedir una excedencia, elegir un régimen sencillo: asegura la transición y ponte en regla desde la primera sesión pagada.

2. Burnout y precios demasiado bajos: el error de los comienzos

Después de una primera etapa en la que «todo es bonito y de color de rosa», Emilie se ve desbordada. Sus tarifas son demasiado bajas, encadena tres sesiones los miércoles, y después los sábados y domingos, y retoca por la noche, además de su trabajo en el colegio. Al cabo de dos años sufre lo que ella llama un «burnout de fotografía» y lo deja todo.

Seis meses después, la pasión vuelve. Retoma la actividad, pero con pocas sesiones, y sube claramente sus precios. Resultado inesperado: la demanda aumenta todavía más. Con más tiempo por sesión, disfruta más y sus fotos son mejores.

Calcular tus precios en lugar de adivinarlos

Hoy posicionada en la gama alta, calcula sus tarifas a partir de tres elementos:

  • el tiempo dedicado a la sesión;
  • el tiempo dedicado al retoque;
  • sus inversiones (equipo, vestuario que presta, copias impresas).

También mantiene cierta serenidad: si algún día bajaran sus reservas, adaptaría sus tarifas o su forma de trabajar. Otros modelos funcionan muy bien, como las minisesiones, muy rentables para quien sabe organizarlas, aunque ese ritmo no va con ella.

«Prueba, para, sube tus precios, piensa bien en la oferta que propones con esa subida».

Emilie Zangarelli

Anthony destaca la ventaja que tenía entonces: con su sueldo de profesora, podía probar una subida de precios sin riesgo. Es justo lo que les falta a los fotógrafos que ya trabajan a jornada completa y no se atreven a subir precios por miedo a perder a todos sus clientes.

3. Conseguir los primeros clientes: lo local antes que Instagram

A menudo le preguntan cómo triunfó en Instagram. Su respuesta sorprende: no fue Instagram lo que construyó su clientela.

  • Facebook, donde ya era muy activa antes de ser fotógrafa: sus amigos hablaron de su trabajo a sus propios amigos.
  • El terreno: muchos flyers, visitas a matronas y, sobre todo, hablar de su trabajo con todo el mundo, desde la panadera hasta los padres a la salida del colegio.
  • La red de colegas: al conocer a otros fotógrafos, os recomendáis mutuamente cuando uno tiene la agenda llena o está de vacaciones.

«Los clientes están ahí, están a nuestro alrededor».

Emilie Zangarelli

Su razonamiento: en Google compites con todos los fotógrafos de tu región. En tu entorno cercano, quizá seas el único fotógrafo que conocen.

4. El boca a boca nace de la experiencia

Emilie cuenta una anécdota reveladora: una celebridad internacional llegó al estudio sin haber visto ni una sola de sus fotos. Un amigo, cliente fiel de Emilie, simplemente le había dicho que era «una buena fotógrafa, y maja».

Anthony, que ha sido cliente de muchas sesiones con su familia, lo confirma: alguien que no es del sector ve poca diferencia entre dos buenos fotógrafos, pero recuerda toda la vida el momento que vivió. De hecho, Emilie eligió a su propio fotógrafo de boda por esa razón: su marido quería a alguien discreto y agradable, no necesariamente las imágenes más bonitas.

«Pueden copiarte, pueden hacer lo mismo que tú. Lo que no pueden copiar es quién eres».

Emilie Zangarelli

En la práctica, la experiencia se construye antes incluso de la sesión: la acogida y una preparación que permite entender por qué viene el cliente y qué espera de sus fotos. Para los fotógrafos más reservados, se aprende: sonreír, interesarse por la gente, mostrar empatía.

Para recordar: compartir tu técnica no te hace perder clientes. Lo que tus clientes recomiendan eres tú y el momento que vivieron.

5. Trabajar en un home studio: ventajas e inconvenientes

Emilie recibe a sus clientes en su casa, en un auténtico home studio: fondos colgados del techo en la planta baja, almacenaje y vestidor en el piso de arriba. Podría alquilar un local, pero no quiere.

VentajasInconvenientes
Un ambiente acogedor: sofá, café, sala de juegos para los hermanos mayores, cuarto de bañoPreparar la casa cada mañana, después del desayuno de los niños
Padres de recién nacidos, cansados, que se sienten cómodosOrganizar las sesiones cuando los niños están en el colegio y la pareja fuera
Sin alquiler, sin desplazamientos, sin olvidar nadaEspacio que se resta a la vida familiar
Una experiencia distinta a la de un estudio estrechoDifícil «desconectar»: queda a menudo a comer con colegas para salir de casa

Para proteger su vida familiar, no trabaja ni los miércoles ni los fines de semana, salvo excepciones: una sesión en sábado, domingo o festivo tiene un suplemento. Es un enfoque que comparten otras fotógrafas, como Audrey Gueton, que compara home studio y estudio para sus sesiones de retrato íntimo.

6. Copias impresas incluidas y sesión de visionado

Emilie ha evolucionado mucho en la venta de productos, o mejor dicho de soportes, la palabra que le sugirió una alumna y que adoptó:

  1. Al principio: solo archivos digitales.
  2. Después: álbumes, que creía demasiado caros para sus clientes.
  3. Hoy: copias fine art incluidas en todos sus packs. Los clientes también reciben los archivos digitales, pero siempre se llevan imágenes impresas.

De la descarga a la entrega en el estudio

Durante años entregaba las fotos en una galería online y no volvía a ver a sus clientes. Después adoptó una sesión de visionado: los clientes vuelven al estudio, descubren sus imágenes en pantalla grande tomando un café, recogen sus copias y pueden encargar álbumes y cuadros.

Su miedo, «no volverán», resultó infundado: para los clientes, esta cita prolonga la experiencia. Ni siquiera necesita vender, son ellos quienes lo piden. La idea le vino de una conversación con un colega que ya trabajaba así.

Eso sí, hay que prepararlo. Antes de fijar tus precios, calcula el tiempo que te llevan los pedidos, el montaje de los álbumes, el embalaje y el envío.

7. Los concursos de fotografía: un buen argumento de venta

Emilie ha participado en concursos entre fotógrafos y ha obtenido varios premios. Saca dos beneficios:

  • La confianza en sí misma: ver sus imágenes reconocidas por sus colegas.
  • Un argumento comercial: sus clientes valoran los premios, mucho más que su actividad como formadora.

Su consejo para los fotógrafos a los que les faltan clientes o confianza: atrévete, la inversión es modesta (unas pocas fotos que presentar). Pero sin excesos: si recibes premios todos los meses, el mensaje pierde fuerza. De hecho, ella se ha tomado un descanso.

8. Formadora e influencer: lo que cambia la notoriedad

Compartir le sale de forma natural: responde a todos los mensajes, enseña lo que hay detrás de las cámaras en sus stories y se apoya en una comunidad que la ayudó a ganar confianza. Las marcas acudieron a ella porque ya utilizaba sus productos.

Para mantener el ritmo, ha delegado la gestión de clientes en una amiga a la que contrató: ella responde a los correos y hace el primer filtro. Emilie también destaca que Fotostudio le ahorra tiempo en el día a día.

Pero en sus clientes, esta notoriedad pesa poco: la mayoría no sabe que forma a otros fotógrafos. Lo que les impresiona son los premios y los famosos fotografiados en el estudio.

Los errores que debes evitar al reinventarte como fotógrafo

Según la experiencia de Emilie Zangarelli:

✗ Cobrar sin estar dado de alta ni asegurado, aunque sea a conocidos.

✗ Poner precios demasiado bajos y multiplicar las sesiones hasta agotarte.

✗ Retocar por la noche a costa de tu vida familiar.

✗ Esperar que los clientes lleguen por Instagram o Google sin hablar de tu actividad a tu alrededor.

✗ Descuidar la acogida y la experiencia apostándolo todo a la técnica.

✗ Entregar solo archivos digitales, sin ningún soporte físico.

✗ Creer que puedes formar a otros solo porque haces buenas fotos.

Preguntas frecuentes: cómo ser fotógrafo profesional

¿Cómo ser fotógrafo profesional si vienes de otra profesión?

Empieza compaginando la fotografía con tu trabajo actual para comprobar si hay demanda sin perder ingresos, date de alta (en España, normalmente como autónomo) y contrata un seguro desde la primera sesión pagada. Fórmate, especialízate y pasa a jornada completa solo cuando tu actividad esté consolidada, como hizo Emilie Zangarelli gracias a una excedencia de un año.

¿Cómo calcular los precios de un fotógrafo?

Calcúlalos a partir del tiempo de sesión, del tiempo de retoque y de tus inversiones, y comprueba que tu oferta justifica el precio (copias impresas, acompañamiento). Unos precios demasiado bajos te obligan a multiplicar las sesiones y llevan al agotamiento.

¿Cómo conseguir los primeros clientes como fotógrafo?

Habla de tu actividad con tu entorno, reparte flyers, contacta con colaboradores locales (matronas, comercios) y crea una red con otros fotógrafos que te recomienden. Según Emilie Zangarelli, la demanda local existe, con mucha menos competencia que en Internet.

¿Se puede trabajar como fotógrafo profesional en un home studio?

Sí. Un hogar acondicionado y acogedor puede incluso convertirse en una ventaja: los clientes, sobre todo los padres de recién nacidos, se sienten cómodos. Eso sí, hay que organizar las sesiones en torno a la vida familiar y preparar la casa antes de cada cita.

¿Qué es una sesión de visionado de fotos?

Es una cita posterior a la sesión de fotos en la que el fotógrafo presenta las imágenes al cliente en pantalla grande y le propone álbumes, copias impresas y cuadros. Emilie Zangarelli entrega además las copias incluidas en su pack: el cliente prolonga la experiencia y a menudo encarga soportes adicionales.

¿Sirven los concursos de fotografía para conseguir clientes?

Refuerzan la confianza en uno mismo y son un argumento de venta: los clientes valoran los premios. La inversión es modesta, pero conviene no abusar para que cada premio conserve su valor.

¿Hay que haber sido profesor para dar cursos de fotografía?

No, pero formar es un oficio en sí mismo. Según Emilie Zangarelli, antigua profesora, la competencia clave de un formador no es el contenido, sino la capacidad de adaptarse a cada alumno.

Descubre el trabajo de Emilie Zangarelli

Sus sesiones de embarazo, recién nacido, familia y acuáticas en el Studio Zangarelli, así como sus formaciones para fotógrafos, están en su web (en francés): studiozangarelli.com.

Este artículo se basa en el episodio #011 del podcast de Fotostudio (en francés), grabado a finales de 2020. Las citas de Emilie Zangarelli están traducidas del francés. Sus consejos siguen siendo actuales.

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