Tenía fobia al agua y hoy fotografía a futuras mamás bajo la superficie y forma a otros fotógrafos. Exbombera, Alison Bounce explica cómo organizar una sesión de fotografía subacuática con total seguridad: preparación, socorrista, piscina, equipo y precios.

En resumen:

Lo que Alison Bounce, fotógrafa subacuática y fotógrafa de bodas, aplica en cada sesión bajo el agua:

• La seguridad, lo primero: socorrista en la piscina, prueba de natación, agua a 28 o 30 grados, certificado de la matrona para las futuras mamás y nunca botella de buceo

• Inmersiones muy cortas: de 3 a 6 segundos bajo el agua, unas treinta inmersiones, muchas pausas y no más de una hora y veinte minutos en el agua

• Una preparación a lápiz: cuestionario, inspiraciones que no sean fotos bajo el agua y bocetos de 5 a 8 poses ensayadas en casa

• Un precio que cubra la logística: 650 euros como mínimo de tarifa de sesión para empezar, mejor 850, y un ticket medio de unos 1.500 a 2.000 euros

• Formarse y practicar: tres días de formación no bastan, hace falta entrenamiento, buena forma física y acompañamiento

Una futura mamá que flota, con los ojos cerrados, envuelta en un velo blanco: las fotos bajo el agua fascinan. Pero detrás de esas imágenes hay una piscina alquilada por horas, un socorrista, asistentes, inmersiones de unos pocos segundos y muchas precauciones. Alison Bounce lo sabe mejor que nadie: a los 18 años apenas sabía nadar, estuvo a punto de ahogarse buceando y, aun así, se lanzó a la fotografía subacuática en 2014, cuando casi nadie la practicaba en Francia.

En conversación con Eloa Landais, fotógrafa y responsable de formación en Fotostudio, cuenta cómo una escena que vio en Filipinas cambió su carrera, detalla cómo transcurre una sesión de embarazo bajo el agua, sus normas de seguridad, sus precios y su equipo, y explica por qué sigue haciendo fotografía de bodas en paralelo.

¿Quién es Alison Bounce?

Alison Bounce es una fotógrafa subacuática y fotógrafa de bodas, originaria de la Ardèche e instalada en el sur de Francia. Cuando se grabó el episodio, en la primavera de 2021, acababa de cumplir 33 años.

  • Exbombera: la prevención, la seguridad y la higiene son «su obsesión», y es lo que guía toda su práctica bajo el agua.
  • Fotógrafa profesional desde 2014, primero en reportaje de bodas, con un enfoque espontáneo y desenfadado.
  • Fotografía subacuática desde finales de 2014: sobre todo futuras mamás, pero también retrato, animales, decorados, producto y publicidad.
  • Autora de Les Secrets du portrait underwater (Los secretos del retrato subacuático, editorial Eyrolles), presentado como el primer libro técnico dedicado al retrato bajo el agua, y formadora de fotógrafos que quieren lanzarse.
  • Viajera: a principios de 2020 pasa algo más de cuatro semanas en un velero de 20 metros en la Antártida, se sumerge en un agua a 1 o 2 grados con un traje de 5 mm y vuelve en plena crisis sanitaria.

Hoy, su web alisonbounce.com (en francés) la presenta como artista fotógrafa y realizadora subacuática en Hyères, en el Var, especializada en lo femenino y la maternidad: sesiones de embarazo, pareja y familia bajo el agua, fotografía publicitaria, exposiciones, formación en retrato subacuático y tienda de copias.

1. ¿Cómo se llega a fotógrafa subacuática cuando te da miedo el agua?

Alison fue primero fotógrafa, y solo después «acuática». Aprendió a nadar hacia los 18 o 19 años, para sus oposiciones de bombera: un profesor de la facultad de deporte, que sabía que ella y el agua «no se llevaban bien», la apuntó directamente a natación. En un semestre ya nadaba 400 metros estilos. Más tarde, de viaje, un bautismo de buceo sale mal: está a punto de ahogarse y se conforma con las gafas y el tubo.

El clic en Filipinas

Haciendo snorkel en Filipinas, ve a una mujer embarazada sumergir a su hijo mayor bajo el agua. Al principio cree que se está ahogando. El niño sale riendo, vuelve a sumergirse, sigue las burbujas y la luz. De vuelta en el bungaló, busca «bebé bajo el agua», descubre la famosa portada de disco con el bebé nadador y después la existencia de las carcasas estancas. Tres o cuatro días más tarde pide una, pensando que, en el peor de los casos, la revenderá.

«Fotógrafa, lo primero. De entrada, yo tengo fobia al agua.»

Alison Bounce

Una primera sesión épica

A finales de 2014, pide a una piscina municipal que la deje hacer pruebas, con la primerísima mamá a la que había fotografiado en tierra, entonces embarazada de su segundo hijo. Primera inmersión: a la carcasa le entra agua, se le había olvidado una junta. En aquel momento no existe casi ningún recurso en Francia. Alison aprende sola, investigando cada detalle: se acerca a una matrona, se forma en apnea, renueva su BNSSA (un diploma francés de socorrista acuático) y aprende a desmontar y montar su carcasa.

Para recordar: el miedo al agua no es un obstáculo definitivo, pero obliga a aprenderlo todo en serio. Precisamente esa falta de referencias es lo que convirtió a Alison en especialista.

2. ¿Cómo es una sesión de fotos de embarazo bajo el agua?

Las futuras mamás son la gran mayoría de las sesiones acuáticas de Alison. Como el tiempo bajo el agua es muy corto, casi todo se decide antes de la sesión.

Una preparación a lápiz

Varias citas de preparación, «miles de preguntas» y un cuestionario en el que la clienta envía sus inspiraciones. Una consigna sorprendente: nada de fotos bajo el agua entre las inspiraciones, para no copiar lo que ya existe. Alison vende recuerdos únicos. Después dibuja pequeños bocetos de 5 a 8 poses, que la futura mamá ensaya en casa, en la cama, con los ojos cerrados, para que la pose se vuelva automática. Bajo el agua pierdes todas las referencias y tienes que gestionar la respiración: si la pose ya está aprendida, «está hecho».

Este trabajo de preparación encaja muy bien con las herramientas online: un cuestionario enviado antes de la sesión te permite recoger los deseos de la clienta, sus inspiraciones, su soltura en el agua y su semana de embarazo, sin multiplicar los correos.

El gran día: inmersiones de unos segundos

Alison siempre se sumerge primero. Le bastan tres segundos para estabilizarse y encuadrar; luego se sumerge la clienta, y la fotógrafa ajusta su posición durante los cuatro segundos que la mamá pasa bajo el agua. Las inmersiones duran de 3 a 6 segundos, hay unas treinta, con muchas pausas, y la clienta no pasa más de una hora o una hora y veinte en el agua. No es apnea como tal: la mamá inspira antes de bajar y luego suelta el aire suavemente y de forma continua.

«Les vendo recuerdos únicos, así que mejor que sean únicos de verdad.»

Alison Bounce

Acompañar a las que no se sienten cómodas

Alrededor del 10 % de sus clientas no se sienten muy cómodas en el agua. Alison no las rechaza: prevé un coaching previo, una piscina menos profunda y una pinza nasal para las poses con la cabeza hacia atrás, en las que el agua entra en los senos nasales. Sobre todo, les enseña a bloquear la nariz colocando la lengua contra el paladar, algo imposible cuando inflas los mofletes, el reflejo típico de la acuafobia, y que rara vez queda bonito en una foto.

Para recordar: bajo el agua, cada segundo cuenta. Cuanto mejor preparada esté la pose en seco, más corta, cómoda y lograda será la inmersión.

3. ¿Qué normas de seguridad seguir en una sesión de fotos acuática?

Es el hilo conductor de todo el episodio. Su antiguo oficio de bombera le «metió en la cabeza» la prevención, y la seguridad ocupa un capítulo entero de su libro y al menos una jornada de sus formaciones.

En la piscina

  • Un socorrista está siempre presente y le hace una pequeña prueba de natación a la futura mamá, incluso después de las preguntas hechas de antemano.
  • La profundidad: 1,20 m de agua basta para una sesión de maternidad completa. Cuando hace falta más fondo (de 2 a 2,50 m), dos churros de piscina o una cuerda permiten a la mamá agarrarse al subir, sin tener que nadar nunca.
  • La temperatura: como mínimo de 28 a 30 grados, porque durante una sesión te mueves poco y te enfrías rápido.
  • La calidad del agua: para las futuras mamás, Alison prefiere las piscinas de sal a las de cloro.
  • Nada de botella: el buceo con botella está descartado en su práctica, para ella y para sus modelos. Todo se hace en apnea corta.

Con las futuras mamás

Alison aconseja más bien el octavo mes de embarazo: a los 6 o 7 meses, algunas patologías todavía no se ven. Pide a cada clienta un certificado de no contraindicación de su matrona. Para que la matrona no se asuste ante las palabras «apnea corta a los 9 meses de embarazo», redactó con Marine, la matrona con la que trabaja, un documento que explica cómo transcurre la sesión: una hora y media de sesión, pero apenas un minuto y medio acumulado bajo el agua. Estas condiciones (certificado, desarrollo de la sesión, gastos adicionales) conviene dejarlas por escrito en un contrato firmado por la clienta antes de la sesión.

«Nuestro oficio no es algo inocuo.»

Alison Bounce

En el medio natural

En el mar o en un río, Alison recomienda un instructor de buceo o de apnea, una persona de seguridad fuera del agua y otra dentro, lista para ayudar a nadar a los modelos. Las condiciones cambian, puede haber corriente o animales. Cita el caso típico del «trash the dress»: un vestido de novia empapado pesa muchísimo, y ya ha habido accidentes.

Y también en tierra

Alison amplía la reflexión: en tierra también manipulamos a veces bebés que no son nuestros buscando la foto «impactante». Pone el ejemplo de la pose del bebé con la cabeza apoyada en las manos y los codos, que en realidad es una foto compuesta: un asistente sujeta la cabeza mientras se fotografía el resto, y después al revés. Eloa lo relaciona con el episodio sobre la seguridad de los recién nacidos en las sesiones de fotos con Mathilde Anceaume, que defiende la misma exigencia en la fotografía newborn.

Para recordar: una imagen bonita no dice nada de las condiciones en las que se hizo. Te toca a ti, como fotógrafo, garantizar la seguridad y el bienestar de tus modelos, bajo el agua y en tierra.

4. ¿Dónde encontrar una piscina para tus sesiones de fotos?

Según Alison, encontrar una piscina es sobre todo cuestión de perseverancia: muchos de sus alumnos escriben a diez sitios y luego se rinden. Hay muchas opciones:

  • Las piscinas municipales, como en su primerísima sesión.
  • Los espacios privados: spas, gimnasios.
  • Los particulares que alquilan su piscina en plataformas como Swimmy o louemapiscine.com, siempre que el propietario acepte una actividad profesional y firméis un contrato de alquiler en condiciones.
  • Tu propia piscina: dos de sus alumnos se construyeron una para convertirla en su estudio en casa.

Lo ideal es tener una piscina habitual cerca de casa: conoces la luz y el plan de seguridad ya está hecho. Pero rara vez tendrá todos los huecos que necesitas, de ahí el interés de alternar entre dos o tres sitios. A Alison, en cambio, le gusta el reto de descubrir una piscina nueva, explorarla y establecer cada vez un nuevo plan de prevención.

Agrupar las sesiones

En París, donde los costes son altos, alquila la piscina de un particular para todo el día, de 8:00 a 16:00 o 17:00, y encadena tres sesiones. Eso implica cuadrar a varias futuras mamás en la semana de embarazo adecuada el mismo día: unos huecos de reserva online abiertos solo ese día facilitan este tipo de organización.

Para recordar: no cuentes con una sola piscina. Multiplica las solicitudes, deja cada alquiler por escrito y agrupa tus sesiones cuando el alquiler sea caro.

5. ¿Cuánto cobrar por una sesión de fotos bajo el agua?

Alison lo reconoce: fue la fotografía acuática la que le enseñó a valorar su trabajo. Una sesión bajo el agua no se vende a 350 o 400 euros, porque la logística es cara. Para que te hagas una idea, en 2021:

  • Alquiler de la piscina: unos 50 euros la hora.
  • Socorrista: unos 60 euros por una sesión de hora y media.
  • Asistentes: 100 euros cada uno por sesión, preparación incluida.
  • Estilismo: vestidos y telas, que se repercuten al cliente cuando la petición es especial.

El precio mínimo que aconseja a sus alumnos

Alison anima a sus alumnos a no bajar de 650 euros de tarifa de sesión, «el mínimo de los mínimos», y a apuntar más bien a 850 euros. Para las diez primeras sesiones, aconseja un paquete con 5 imágenes incluidas y después la venta de imágenes sueltas, para amortizar la formación y el equipo en menos de ocho sesiones. A la larga, lo ideal es cobrar solo la tarifa de sesión y vender todas las imágenes y copias aparte. Su propia tarifa de sesión va de 650 a 950 euros según el coste de la piscina, con un ticket medio objetivo de unos 1.500 a 2.000 euros.

«No bajéis de ahí, porque si no, no cubrís gastos.»

Alison Bounce

Para fijar tu propia tarifa a partir de tus costes reales (alquiler, asistentes, equipo, tiempo de retoque), la calculadora de precios para fotógrafos te ayuda a encontrar el umbral por debajo del cual una sesión te hace perder dinero. Y para vender las imágenes adicionales, una galería online permite a la clienta elegir y comprar sus fotos después de la sesión.

Para recordar: calcula tu coste real antes de fijar tu precio. Con una piscina, un socorrista y asistentes, una sesión vendida demasiado barata te cuesta dinero.

6. ¿Qué equipo y qué iluminación usar bajo el agua?

Lo básico es una carcasa estanca en la que se coloca la cámara. Desde su primera sesión fallida, Alison se ha convertido en embajadora de la marca de carcasas con la que trabaja, y sabe mantenerla y montarla «con los ojos cerrados».

Un estudio lleno de agua

En su web habla de «estudio underwater». Usa focos de buceo (uno de 6.000 lúmenes y otro de 10.000 lúmenes), que nunca hay que sacar del agua encendidos porque se calientan y se queman, y strobes, los flashes subacuáticos, montados en trípodes en el fondo de la piscina. En el mar, son sus asistentes quienes sujetan la iluminación. Incluso puede tender una gran tela de color contra la pared para tapar los azulejos, como el fondo amarillo que usó durante un workshop.

«Visto a mis modelos con la luz.»

Alison Bounce

Vestidos que flotan, y cada vez menos vestidos

Para el vestuario, hacen falta tejidos ligeros que floten y dibujen movimientos bonitos, como la muselina o el organza. Alison compra vestidos de 30 o 40 euros y los rehace ella misma. Pero sus clientas los piden cada vez menos: desde finales de 2019 ha vuelto al minimalismo de sus inicios y también fotografía desnudo artístico. Menos tela, pero más iluminación que alquilar para que la imagen siga siendo elegante y bien definida.

Para recordar: bajo el agua, adaptas el estudio de tierra a las limitaciones de la flotabilidad y de la luz. La técnica cambia, la lógica sigue siendo la misma.

7. Bodas y fotografía subacuática: ¿dejarse llevar o controlarlo todo?

Alison nunca soñó con casarse, pero le encanta todo lo que pasa en una boda. Como fotógrafa de bodas, se ve como «la centinela de los novios»: mientras ellos viven su momento, ella está atenta a las escenas que no verán, como el tío todavía en pijama mojando la tostada en el café delante de todo el mundo.

Dos especialidades opuestas

En las bodas no controla nada: deja hacer, sin intervenir, y se limita a modular la luz, aunque eso suponga mover los flashes sin parar por la noche. La edición se reduce al color, al contraste y al recorte. Bajo el agua, en cambio, lo controla todo de principio a fin: la pose, la luz, un retoque a fondo. Y es la fotografía acuática la que más la descansa físicamente, frente a la «maratón» de una jornada de boda.

Desde 2018 ha pasado de 30 o 35 bodas al año a una decena, para tener tiempo de profundizar con sus parejas y dejar más espacio a la fotografía acuática. En 2019, sus ingresos se repartían más o menos al 50/50 entre las dos actividades.

«La sencillez me aburre de verdad.»

Alison Bounce

Para recordar: dos especialidades muy distintas pueden equilibrarse. Lo importante es saber qué te aporta cada una, tanto en ingresos como en energía.

8. ¿Hay que formarse en fotografía subacuática?

Cuando Alison empezó, solo existían libros para buceadores, centrados en los peces y los corales. Así que escribió el libro que le habría gustado encontrar, para fotógrafos profesionales y aficionados, para apneístas que ya hacen fotos sin saber exponer bien a un sujeto y para clientes con curiosidad por conocer lo que hay detrás de una sesión.

Tres días de formación y luego un año de seguimiento

Para ella, la formación es esencial, para ganar tiempo y, sobre todo, para trabajar con seguridad. Pero un curso de tres días, aunque sea intensivo, no basta: sin práctica, olvidas rápido y te desanimas. Por eso ha puesto en marcha un seguimiento de al menos un año después de sus formaciones. Los grupos son pequeños (8 o 9 alumnos según el tamaño de la piscina), con colaboradoras como una monitora de apnea y de yoga o su matrona, y casi todo es práctica.

«Es metódico: en cuanto tienes el método, puedes hacerlo.»

Alison Bounce

Una buena forma física

Alison insiste en algo que al principio callaba: hay que estar en forma. Durante una sesión, es la fotógrafa quien «lleva» la sesión, en apnea, subiendo y bajando sin parar. Aguanta unos 20 segundos bajo el agua en sesión, y tiene que seguir a modelos apneístas que aguantan 30 o 40. Hoy puede encadenar dos o tres sesiones al día, conociendo sus límites.

Para recordar: comprar una carcasa y saber nadar no basta. Fórmate, entrénate antes de vender tus primeras sesiones y busca acompañamiento en tus comienzos.

Episodio grabado en la primavera de 2021, durante la crisis sanitaria. Las piscinas estaban entonces cerradas al público; el libro sobre la Antártida, los precios y la organización de las formaciones que se mencionan corresponden a ese periodo. La actividad y las formaciones actuales de Alison Bounce se presentan en su web.

Errores que debes evitar en la fotografía subacuática

Según la experiencia de Alison Bounce:

✗ Lanzarte sin formación, con una carcasa y unos cuantos largos de piscina como única preparación.

✗ Trabajar sin socorrista ni prueba de natación, aunque la clienta diga que se siente cómoda.

✗ Hacer inmersiones demasiado largas o demasiado numerosas, que cansan a la futura mamá.

✗ Olvidar el certificado de la matrona en una sesión de embarazo.

✗ Elegir un agua demasiado fría: por debajo de 28 grados, la clienta se enfría rápido.

✗ Vender la sesión por debajo de su coste real, sin contar piscina, socorrista y asistentes.

✗ Descuidar la junta y el mantenimiento de la carcasa antes de cada inmersión.

Preguntas frecuentes sobre la fotografía subacuática

¿Cómo es una sesión de fotos de embarazo bajo el agua?

Se prepara con antelación: citas, cuestionario y bocetos de 5 a 8 poses que la futura mamá ensaya en casa. El gran día, en una piscina climatizada y con un socorrista, la clienta hace unas treinta inmersiones de 3 a 6 segundos, con muchas pausas, en una sesión de aproximadamente hora y media.

¿Es peligroso hacerse fotos bajo el agua estando embarazada?

No, si la sesión está bien planificada. Alison Bounce pide un certificado de no contraindicación a la matrona, aconseja más bien el octavo mes, trabaja con un socorrista, en un agua a 28 o 30 grados, y limita las inmersiones a unos segundos: en total, la futura mamá pasa apenas un minuto y medio bajo el agua.

¿Cuánto cuesta una sesión de fotos bajo el agua?

Alison Bounce aconseja a sus alumnos no bajar de 650 euros de tarifa de sesión y apuntar más bien a 850 euros. Su propia tarifa de sesión iba de 650 a 950 euros en 2021, con un ticket medio objetivo de unos 1.500 a 2.000 euros una vez sumadas las imágenes y las copias.

¿Qué equipo se necesita para hacer fotografía subacuática?

Una carcasa estanca adaptada a tu cámara y, después, iluminación subacuática: focos de buceo (de 6.000 a 10.000 lúmenes en el caso de Alison Bounce) y strobes, los flashes subacuáticos, en trípodes en el fondo de la piscina. Añade telas ligeras como la muselina o el organza para el vestuario.

¿Dónde hacer una sesión de fotos bajo el agua?

En una piscina municipal, un spa, un gimnasio o la piscina de un particular alquilada en una plataforma como Swimmy, con un contrato de alquiler. Con 1,20 m de agua basta para una sesión de embarazo. En el mar o en un río, hace falta un instructor y una persona de seguridad en el agua.

¿Hay que saber bucear para ser fotógrafo subacuático?

No, Alison Bounce trabaja únicamente en apnea corta y descarta la botella, para ella y para sus modelos. En cambio, hay que sentirse cómodo en el agua, estar en buena forma física, formarse en apnea y en seguridad, y entrenar antes de vender las primeras sesiones.

¿Cómo ser fotógrafo subacuático profesional?

Formándote y practicando mucho. Alison Bounce propone tres días de formación seguidos de un acompañamiento de al menos un año, en grupos reducidos, con un capítulo entero dedicado a la seguridad. También recomienda encontrar varias piscinas colaboradoras y calcular tu precio a partir de tus costes reales.

Descubre el trabajo de Alison Bounce

Sesiones de embarazo, pareja y familia bajo el agua en Hyères, fotografía publicitaria, exposiciones y formación en retrato subacuático: encontrarás su trabajo en su web (en francés), alisonbounce.com.

Este artículo se basa en el episodio #034 del podcast de Fotostudio (en francés), presentado por Eloa Landais y grabado en la primavera de 2021. Las citas de Alison Bounce se han traducido del francés. Sus consejos siguen plenamente vigentes.

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